
Imagen tomada de www.lineaimaginaria.com
El martes pasado, en el desayuno de trabajo que se celebra semanalmente, el diálogo entre los presentes fue dinámico y en varias dimensiones. Cabe señalar que el contexto del equipo permite discutir y tomar decisiones oportunas y efectivas; me parece que cada integrante crece día a día y las aportaciones son cada vez más inteligentes; así es, sin presunciones, solo lo describo. Las dimensiones del diálogo fueron cuando menos tres: el intercambio de expresión oral (verbal y corporal); la revisión continua de las blackberrys (hubo un par de mails entre los comensales que se respondieron antes de que acabáramos el café); y el natural silencio y pensamiento continuado: ése que guarda las ideas y espera otro momento para compartirlas. El desayuno es un ejercicio claro para desarrollar la inteligencia del grupo, la inteligencia compartida que el escritor español José Antonio Marina analiza en su libro “El vuelo de la inteligencia”.
Pues bien, que el pueblo alemán mostró falta de inteligencia durante la época del nacionalsocialismo que detonó la segunda guerra mundial. El pueblo español –en palabras de Marina- demostró primero estupidez en su guerra civil y después inteligencia al salir de su dictadura. Nosotros como pueblo, como grupo de personas somos muy poco inteligentes. ¿Somos concientes que destacar en lo individual al resolver algún problema técnico no es suficiente para ser inteligente? ¿Somos concientes que para poder desarrollarnos y aspirar a más inteligencia es necesario que nuestro vecino también crezca, que el grupo lo haga? ¿Somos concientes de que solo participando y colaborando en equipo podremos tener de regreso algún beneficio? ¿Somos concientes que por muchos años nos hemos comportado –como país- de una manera bastante estúpida? ¿Alguna de estas preguntas tiene un sí por respuesta? ¿Incluyendo a la última?
Recomiendo ampliamente el libro. Es muy divertido y fácil de leer. No hay historias ni monitos, pero sí conceptos muy claros y un esfuerzo claro del autor por regalarnos un viaje didáctico por nuestra mente y nuestro corazón. Este filósofo ha encontrado que transmitir ideas complejas debe ser necesariamente con el siempre efectivo método de la comunicación directa y sencilla. Sencilla que no simple; sencilla para comprender y destrabar lo complejo. Con una gran prosa que fluye como el río nos permite ir desarrollando nuestra inteligencia; ya en el prólogo escrito por Margarita Rivière nos anticipaba que al terminarlo uno sería más inteligente. No hay duda. Lanzo el reto a mis amigos de leerlo y sentirse un poco más inteligentes; sí, un poco más de lo que ya somos; el impacto positivo en sus grupos familiares, laborales, y recreacionales será –lo aseguro- casi inmediato.
Para no dejar, a continuación citaré las ideas que más me gustaron del capitulo “La inteligencia compartida”. Antes de hacerlo solo quiero resaltar que al ser animales sociales, nuestra inteligencia solo puede desarrollarse en grupo; no solos; también es importante distinguir que resolver ecuaciones en la soledad y no poder mantener relaciones sociales hace de seres así poco inteligentes. Vamos pues con las citas:
- “Ningún hombre solo habría podido inventar el lenguaje”
- “La autonomía personal solo puede construirse dentro de un proyecto social”
- “La inteligencia de un grupo puede definirse como la capacidad de mejorar o empeorar los resultados individuales”
- “Una de las demostraciones más evidentes de la inteligencia compartida es su capacidad de integrar metas conflictivas”
- “Yo soy yo y mi circunstancia; y si no se salva mi circunstancia, no me salvo yo” (Esta es del filósofo también español Ortega y Gasset)
- “Trabajar en equipo, con una visión compartida, exige desarrollar destrezas intelectuales y afectivas”
Paremos, si no, es posible que alguno se sienta satisfecho y no salga corriendo a comprar el libro. Ojala sean los menos, amigos míos. Aprovecho, ya que estoy un poco emocionado, para enviar un afectuoso saludo en esta bella noche de jueves.
Archivado bajo: Jueves ordinario
Como siempre, Rafa, muy acertadas y elocuentes tus observaciones sociales.
No me cuento entre tus menos amigos -espero- pero aun asi voy a comprar el libro.
Complemento tu cometario sobre la dictadura española (enriqueciendo la inteligencia colectiva), haciendo alusión a la menos conocida, dictadura portguesa (contemporánea a la de Franco), de la cual salieron después de un “golpe de estado blanco” donde no hubo ni un disparo! Solamente, el ejército en el poder “inteligentemente” reconoció que el pueblo había por fin habia despertado y cedió el poder al nuevo gobierno democrático.
En esa manana de los años 70’s. las mujeres del pueblo de Lisboa entregaron flores blancas a los soldados de la dictadura que había salido a la calle a rendirse; casi se podría decir que todos actuaron como “tontitos”, algo así como Gandhi y los millones de Indus décadas atrés (perdón por la horrenda falta de acentos, teclado inglés:).
Espero no suene “tonto” esto mas prefriero ser, como dijo Manuel Cue , “honestamente medio menso” y no “inteligentemente” tramposo.
Saludos
Noé
Estimado Noe.
Antes que nada muchas gracias por tus comentarios; muy claro el ejemplo de Portugal. Algo parecido se cuenta de Porfirio Díaz, aunque -una vez que partió- se desató la violencia.
Yo creo que la inteligencia y la honestidad van de la mano. Comprendo el sentido de la frase de Cue, pero -estrictamente- alguien tramposo no es inteligente.
Un abrazo.
PD Me permití poner los acentos que faltaban.
Mi estimado tocayo,
Ahora sí que me la has puesto difícil. Veras que por acá, en estas tierras gélidas, no encontramos literatura en español de calidad, así que mucho te agradecería me comentaras un poco más del libro o de plano, me ayudes en decirme donde lo venden para comprarlo por Internet. (Qué maravilla, ¿no?)
Comparto las ideas de Noé y las tuyas en el valor del esfuerzo colectivo y social. Ahí, mi querido amigo, es donde radica el desarrollo de los grandes pueblos y es ahí, también, en donde está el talón de Aquiles de aquellos que no lo son.
Ya tendré la oportunidad de leer el texto completo y podre añadir más a este tema, que seguramente, dará para más.
Rafael
PS – Una de las cosas que más extraño de mi México querido son los desayunos y comidas de trabajo. Eso, simplemente no existe acá….
Con gusto Rafa.
Lo encontré en la Casa del Libro.com en:
http://www.casadellibro.com/libro-el-vuelo-de-la-inteligencia/2900000914141
Lo mandan a cualquier parte del mundo.
Un abrazo.
Hay un concepto que conocí gracias al trabajo de Ken Wilber; Holón. Todas las manifestaciones del kosmos son holones, totalidades/parte y como tales poseen sus derechos individuales y sus responsabilidades grupales…
El desarrollo integral del ser humano depende, pues, de su desarrollo como totalidad, y como parte…
De acuerdo Talamentes: el desarrollo depende como totalidad y como parte.
Saludos y gracias por visitar y comentar.